En el aeropuerto de Ushuaia hubo tiempo, recursos y prolijidad para ordenar el cobro, pero no para garantizar un paso peatonal. Auster USH Parking opera el estacionamiento, London Supply explota la terminal y el Gobierno provincial controla la concesión. El resultado está a la vista: carteles para los tickets, carriles para los autos y peatones obligados a caminar entre barro, hielo y vehículos.