Melella, el barco chino y el cuento de la épica: casi siete años para presentar como histórica una obligación básica

El Gobierno de Tierra del Fuego convirtió la llegada del equipamiento para la nueva central termoeléctrica de Ushuaia en una especie de gesta. Hubo “operativo histórico”, “un antes y un después”, videos, imágenes del puerto y hasta una despedida para el buque. Gustavo Melella gobierna la provincia desde diciembre de 2019 y transita su segundo mandato. Después de casi siete años, el problema no es que lleguen los equipos. El problema es pretender vender como una hazaña lo que debió formar parte de una política sostenida mucho antes de que el sistema energético alcanzara el nivel de deterioro actual.
Política07/08/2026 Mariano López

El barco chino llegó, descargó y se fue. Para el Gobierno, sin embargo, fue casi un acontecimiento fundacional.

Durante varios días la comunicación oficial envolvió la llegada de turbinas, generadores y otros componentes en una sucesión de frases grandilocuentes: “histórico”, “estratégico”, “un antes y un después”. Hasta hubo despedida: “Se va el barco, pero queda en tierra algo mucho más grande”.

El barco es chino. El cuento se escribió acá.

Porque Melella no acaba de asumir. Lleva seis años y ocho meses gobernando Tierra del Fuego y atraviesa su segunda gestión. En ese tiempo, el deterioro del sistema energético dejó de ser una advertencia para convertirse en uno de los problemas centrales de Ushuaia.

La nueva usina es necesaria. Nadie discute eso. Lo que resulta difícil de digerir es que después de casi siete años se presente como una proeza política la llegada de equipos para garantizar un servicio básico.

Más todavía cuando durante buena parte de su segundo mandato el Gobierno dedicó tiempo y capital político a impulsar una reforma constitucional que finalmente no se hizo, mientras problemas bastante más elementales seguían esperando respuestas: energía, salud y educación.

Gobernar también es elegir prioridades. Y un gobernador no fue elegido para celebrar que llegó una turbina, sino para procurar que haga falta antes de que el sistema llegue al límite.

El barco chino ya se fue. La épica quedó.

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