
Hay competencias que no necesitan presentación. Alcanzan con el sonido de los motores, el barro pegado en la ropa, las caras cansadas y la mezcla de alivio y emoción en la llegada. La Vuelta a la Tierra del Fuego volvió a pasar por Ushuaia después de más de veinte años y, con eso, también volvió una postal que muchos creían guardada en otro tiempo.













