
Isabel Perón, la Virgen y la llave de la ciudad al último dictador: postales de Ushuaia antes y después del golpe
Mariano López
Nacionales23/03/2026Isabel Perón pasó por Ushuaia en diciembre de 1974, en la escala previa a su viaje a la Antártida. La memoria fueguina conserva de ese paso el almuerzo en la casa de la familia Fadul y la visita a la Virgen María sobre la Ruta 3. Después, el golpe de 1976 barrió con la única legitimidad de origen estrictamente electoral que tenía la ciudad: la del intendente elegido por el voto popular. En un territorio donde la conducción política superior llegaba por designación desde Nación, Miguel Ángel Torelli encarnaba ese último tramo de representación directa. Fue desplazado, comenzaron los intendentes de facto y, ya en 1983, quedó la imagen de cierre: la llave de la ciudad que el intendente de facto Rogelio Pérez Quintana le entregó al último presidente de facto, Reynaldo Bignone. La escena no necesita demasiadas explicaciones: el final del régimen todavía podía darse el lujo de una ceremonia de obediencia en el extremo sur.













