Vinieron a eliminar “los costos”, y como para el presidente Malvinas es un costo, la está entregando con moño

Política 30 de octubre de 2018 Por
Una vez más, con la anglofilia a flor de piel, la gestión encabezada por Mauricio Macri que de nacional ya ni la apariencia le queda, demostró sin tapujos y desvergonzadamente, que vino a transformar el país en una colonia, y a consolidar lo antes posible lo que ya lo es.
multimedia.grande.a2dff9b6531f6554.4d616c76696e61734d41525a4f323031385f6772616e64652e6a7067
Bandera de la provincia de Tierra del Fuego en lo más alto del Monte Tumbledown, de lejos Puerto Argentino (Islas Malvinas). - Mariano López

Producto de la preocupación que causa en los bien llamados “Kelpers” o “Bennies” el Brexit, por significar el debilitamiento político y económico de su ilegítima y anacrónica estadía en nuestro territorio, el corazoncito británico de nuestro presidente hizo que el pequeñito canciller de nuestro país saliera a brindar tranquilidad a los isleños, una vez más, en detrimento de nuestros intereses.

Con este objetivo en mente, en un primer momento, utilizando como bomba de humo distractiva el tratamiento de la “ley de leyes” que el FMI solicitaba como ofrenda para agrandar el grillete a nuestra soberanía que significa la ya impagable deuda, el entreguista Faurie, desde Londres, aprovechó para poner sobre aviso como se venía encaminando esta nueva relación con la potencia que usurpa nuestro territorio -el Reino Unido y sus mascotas- y que como ya podía verse hace rato, dejaba de ser una “seducción” para transformarse en una “relación carnal”, donde nuestro país, muy a pesar del pueblo argentino, era el sujeto pasivo.

En dicha entrevista -que no fue más que una oda al entreguismo-, en su carácter de Canciller, Jorge Faurie,  expuso varios conceptos que en boca de él, un funcionario de primer orden, son realmente preocupantes y merecen, por lo menos, algunas reflexiones.

Con una soltura inusitada que solo puede brindar una impunidad que perderá ni bien asuma un gobierno con conciencia nacional, dio a entender que los ciudadanos británicos de segunda implantados en nuestras islas, ya no solo forman parte de la mesa de conversaciones en lo que refiere a la SubComisión de Pesca, sino que lo hacen en todo lo relativo a Malvinas. Una mesa donde claramente de descolonización no se habla ni por casualidad.

Informaba desde la metrópoli colonial que una vez más la diplomacia argentina caía en la estupidez de, en los hechos, abonar la “tercera pata” de la disputa, pensando idiotamente que así, algún día se iba a lograr poder abordar la cuestión de la soberanía. Incluso los llamaba a utilizar nuestro sistema de salud, educativo e incluso a hacer negocios con nosotros; los usurpados a los cuales, además, desprecian. Faltaba ofrecerles Winnie Pooh o libritos de cuentos.  

Así, nuestra diplomacia,  abanderada de la “reciprocidad” cuando se hablaba de habitantes de países vecinos que nos apoyaron en nuestro reclamo, hoy por medio de palabras, el Canciller, llamaba a los kelpers a educarse, atenderse y hacer negocios en el territorio continental, donde se encuentra un verdadero pueblo –el argentino- al cual constantemente insultan y roban recursos. Y todo ello sin pedirles que cuando menos nos permitan tener los mismos beneficios que pretende dárseles, en el territorio que ilegítimamente ocupan en calidad de semovientes británicos. 

Pero la cosa no quedó ahí, aún faltaba romper los moldes y pasar a la posteridad como el Canciller más cipayo de la historia de nuestro país. Para ello sacó un as de la manga; apostó aún más a la entrega y llegó a llamar a los isleños: “pueblo”. Un acto lesivo, repulsivo y vergonzante, rayano o encuadrado con la traición a la patria, que en boca de un funcionario como el de su categoría, de carrera, significa un retroceso inigualable en nuestra postura soberana, e incluso en los propios pasos que fue dando nuestra soberanía desde la aprobación de la Resolución 2065 del Comité de Descolonización que, por cierto, fue el mayor logro de nuestra diplomacia en su historia.

 No es un dato menor la calificación de pueblo a las mascotas británicas implantadas, sobre todo cuando es pronunciado por un funcionario de la diplomacia que no puede desconocer que la propia resolución que citamos -en la cual el actual canciller decidió defecar-, al hablar de respetar los INTERESES de los habitantes de las islas -y no de sus DESEOS-, deja claro que estos no son “pueblo” propiamente dicho para el derecho internacional y, por tanto, no les es válido utilizar el derecho de autodeterminación externa (secesión), ya que prevalece el principio de integridad territorial de nuestro país.

 Hay que dejar claro que esta diferenciación no es un capricho o ficción jurídica, sino una cuestión de correcto análisis de la base misma del derecho internacional, porque la invasión a nuestro territorio en 1833 por parte del Reino Unido se produce en tiempos que estaba vigente el Tratado de Paz y Libre Comercio firmado de 1825, incurriendo así en una clara violación de la buena fe, que es el requisito indispensable para el surgimiento de toda obligación y el derecho mismo.

Pero, además, no contento con violar la buena fe -cimiento del derecho internacional- y arrebatarnos las islas, expulsaron violentamente a la población argentina, para luego reemplazarla por colonos, y una política migratoria extremadamente restrictiva y excluyente de todo argentino.

Este último elemento es fundamental para comprender porque no se les otorga la autodeterminación, ya que de hacerlo, se estaría dando a un pueblo implantado por la propia potencia colonial, la posibilidad de, con su decisión, cohonestar la anexión antijurídica por medio de un referéndum que obviamente será favorable a la metrópoli que los colocó donde están. Cosa que sucedió pero jamás fue reconocido por la comunidad internacional.

 Si bien la teoría de la autodeterminación tiene muchos matices que es importante entender pero que exceden lo que se puede lograr en este breve escrito, hoy es importante destacar que la cosa no terminó ahí.

Ayer, en la Comisión de Relaciones Internacional y Culto de la Cámara de Diputados, el Canciller mas anglo-argentino que nunca, Faurie, ante las preguntas que buscaban aclarar esta confusión, dejo todo muy claro. Cuando se le preguntó sobre esas palabras que caratulaban de pueblo a los bien llamados kelpers, primero, sin negarlo rotundamente -como debería hacer si es un argentino bien nacido-, dijo que había sido una mala traducción, pero un minuto después -literalmente-, volvió a llamar pueblo a la basura arrojada en nuestro territorio nacional. Algo que por cierto viola la Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional.

https://www.youtube.com/watch?v=gPvpznATgHk&t=20s

Acá no hay lugar a dudas. La entrega es el objetivo y es un error creer que todo lo que viene sucediendo responde a tratar de establecer lazos para que nos roben recursos y ver si así algún día la contraparte quiere hablar de descolonización.

Para quienes nos dedicamos a analizar la Cuestión Malvinas, lo más preocupante es que ya no nos preocupa el fracaso de este modelo, sino la certeza de que está siendo muy exitoso en sus objetivos. Vinieron a eliminar “los costos”, y como para el presidente Malvinas es un costo, la está entregando con moño.

Nada es azar. El sumergirnos en la discusión de sostener derechos que logrados parecían indestructibles y hoy se diluyen, es parte de lo que se esmeran en ocultar con promesas que no solo no cumplieron sino que contrarían descaradamente. Por ello debemos entender, más pronto que tarde, que el empobrecimiento y la destrucción del tejido social de nuestro pueblo se vincula con la entrega de soberanía en múltiples aspectos. Una estrategia que podemos sintetizar en una frase bien conocida: “con hambre no se puede pensar”.

No debe ser tomado a la ligera lo sucedido, ya que la diplomacia internacional, a este nivel, no deja pasar declaraciones como estas, sobre todo cuando los dichos son avalados con políticas concretas, como lo son la apertura del paraguas de soberanía, la firma del Comunicado Conjunto en Septiembre de 2016 -que no solo es una hoja de ruta- y todo lo que a raíz de estas dos situaciones se fue y va a seguir desprendiendo con el correr del tiempo.

Producto de todo esto, desde nuestro espacio de malvinización, estuvimos hablando con sendos representantes de nuestra provincia y mañana mismo vamos a solicitar que los Concejos Deliberante de las ciudades de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin declaren su repudio y preocupación por las palabras del Canciller, para que luego esto sea elevado a la Legislatura Provincial y haga lo propio, solicitando además, la retractación de estos dichos tan lesivos para el interés de la Nación en general y la provincia en particular, e instruya a nuestros representantes a nivel nacional para que hagan lo propio en sus respectivas cámaras, e incluso lleguen hasta las últimas instancias para dejar bien en claro cuál es la postura del pueblo fueguino.  

 

 

 

Te puede interesar