Rosa Moya: Una mujer abriendo caminos para la igualdad de géneros en Ushuaia

Locales 21 de julio de 2018 Por
Rosa Moya, vecina de Ushuaia radicada hace casi 4 décadas, es una mujer que abrió el camino para algo que hoy es cotidiano, pero que para su época no lo era: que haya mujeres manejando colectivos es porque también fue ella quien empezó por la década de los 90 en ser la única maquinista vial del país contra todos los prejuicios que muchas veces siguen actuando de barreras para avanzar en la igualdad de géneros a la hora del acceso al trabajo. Sus primeros pasos, en la provincia de La Pampa y su experiencia laboral en Finlandia, la motivaron a proponerse trabajar en Servicios Públicos de la Municipalidad como maquinista, profesión que para algunos puede ser una tarea para unos pocos pero que ella supo demostrar que estaba preparada para hacerlo al igual que un hombre.
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En una entrevista que tuvo este medio con Moya, maquinista jubilada de Servicios Públicos de la Municipalidad de Ushuaia, conocimos en primera persona las circunstancias que atravesó para poder ser la primera mujer en desempeñar tan importante tarea en nuestra ciudad. "El provenir de una provincia como La Pampa, en donde me acostumbré de muy joven a trabajar con cosechadoras, tractores, entre otras maquinarias, me ayudó a poder demostrar que no había impedimento para la tarea que quería realizar. Además, viví en Finlandia en el año 1978 y vi muchas mujeres manejando tranvías, así que era algo pendiente en mi vida y es así como comencé en Servicios Públicos. Me preguntaba, si otras podían hacerlo, ¿por qué yo no?", contó a este medio Moya.

"Tuve sin dudas cosas en contra, me costó llegar a ser maquinista por ser mujer. Ya venía con experiencia porque trabajar con cosechadora si bien no era lo mismo que hacerlo con una retroexcavadora me servía como antecedente. Así que tuve que meterme con los hombres a mostrarles en la vida diaria que podía hacer lo mismo que ellos, con todos los prejuicios que igual había, muchos de los trabajadores eran chilenos o de otras nacionalidades y tenían su cuestión cultural que había que superar. Recuerdo que un compañero me dijo – seguramente te van a terminar trasladando a otra área. En esa época  las mujeres que entraban a servicios públicos eran para tareas administrativas, y si obtenían una antigüedad de seis meses quedaban de forma definitiva. Ahí se generó otra situación, porque había que pedir el cambio de encuadramiento. Me llamaron de asesoría letrada y gracias al pedido pude lograr que se configurara en mi  boleta de sueldo la figura de maquinista, reconociendo el trabajo que comenzaba a llevar adelante”.

Por último, Moya reflexionó que "La mujer está tan capacitada como el hombre para trabajar en un ámbito que no sea de oficinista. Incluso, puede tener cualidades que el hombre a veces no tiene: nunca rompí un caño, nunca rompí un vehículo. Yo estoy muy contenta con el avance que hubo designando mujeres como choferes de colectivos, pero me gustaría que haya mujeres manejando las motoniveladoras, las tolvadoras, las retroexcavadoras. Me encantaría que esto continúe porque mi trabajo lo hice con mucho amor, pensando en el beneficio del vecino y en hacer que no le rompan el auto, el nicho de gas, que las veredas y las calles queden limpias. El día que más mujeres puedan hacerlo y sin impedimento, ese día voy a sentir que pude influir con mi ejemplo y que sirvió de algo".

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