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title: "Mismo viento, dos maneras de gobernar: Chile avanza con US$11.000 millones y Melella se especializa en explicar problemas, no en encontrar soluciones"
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description: "A poca distancia, en la misma Patagonia austral y aprovechando un recurso que Tierra del Fuego también tiene de sobra, Magallanes avanza con un proyecto de US$11.000 millones para transformar viento en energía, industria y exportaciones. De este lado, Melella lleva años hablando de hidrógeno verde, inversiones y diversificación productiva, pero buena parte de aquellas promesas nunca llegó a convertirse en producción. Mientras tanto, el Gobernador parece haberse acostumbrado a explicar, y hasta romantizar, por qué las cosas están mal. Nación, la coparticipación, la caída del consumo, la industria, la crisis. Siempre hay una causa. Lo que cuesta encontrar es la solución."
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date_published: "2026-08-20T11:16:00-03:00"
date_modified: "2026-08-20T11:31:24-03:00"
author_name: "Mariano López"
category_name: "Mundo"
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# Mismo viento, dos maneras de gobernar: Chile avanza con US$11.000 millones y Melella se especializa en explicar problemas, no en encontrar soluciones

El viento no sabe de fronteras.

Sopla en Magallanes y sopla en Tierra del Fuego. Las condiciones naturales son extraordinarias a ambos lados: territorio, acceso al mar, experiencia energética y algunos de los mejores recursos eólicos del planeta.

Lo que cambia es qué se hace con ellos.

En San Gregorio, Región de Magallanes, HNH Energy impulsa un proyecto de **US$11.000 millones** para producir y exportar amoníaco verde. Incluye parque eólico, planta de hidrógeno y amoníaco, desalación de agua de mar, almacenamiento y un puerto propio. El proyecto ingresó formalmente a evaluación ambiental después de cinco años de preparación y está pensado para producir alrededor de 1,3 millones de toneladas de amoníaco al año.

No está terminado. Ni siquiera corresponde hablar todavía de una inversión ejecutada. Pero hay una diferencia fundamental: existe un proyecto industrial de escala mundial que atraviesa instancias concretas para intentar materializarse.

Del lado argentino también hubo entusiasmo.

En marzo de 2022, Melella aseguraba que Tierra del Fuego tenía un enorme potencial para producir y exportar hidrógeno verde. El propio Gobierno enumeraba entonces las ventajas: viento, grandes extensiones, agua, transporte marítimo y gas.

Un mes después llegó el gran anuncio.

MMEX Resources presentó un proyecto de **US$500 millones** para instalar un campo eólico en el norte provincial y una planta capaz de producir 55 toneladas diarias de hidrógeno, además de amoníaco para exportar a Europa y Asia. Se proyectaban unos 1.200 puestos de trabajo y la compañía hablaba de tener el desarrollo preparado “quizás en dos años”.

Era abril de 2022.

Estamos en 2026.

La industria anunciada no está produciendo hidrógeno, las 55 toneladas diarias siguen siendo parte de aquella presentación y los empleos proyectados nunca aparecieron en la escala prometida.

Hubo más estudios. Más reuniones. Más convenios.

El Gobierno presentó un informe de viabilidad del hidrógeno ante empresarios, representantes diplomáticos y funcionarios. Melella habló entonces de una **“oportunidad histórica”** para ampliar la matriz productiva y generar empleo.

También firmó un memorándum con TotalEnergies para analizar proyectos renovables y de hidrógeno.

Y apareció otro proyecto emblemático: un parque eólico provincial en Río Grande.

El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura aprobó en septiembre de 2023 un financiamiento soberano de **US$65 millones** para instalar ocho aerogeneradores, con una potencia total de 33,6 MW. Hoy el propio banco informa oficialmente otro desenlace: **“Terminated / Cancelled”**.

Vale hacer una aclaración porque una editorial dura también tiene que ser seria: el banco no rechazó el proyecto por considerarlo inviable. El financiamiento había sido aprobado y posteriormente no terminó concretándose. El resultado, de todos modos, es indiscutible: **el parque eólico anunciado no está.**

**“Y ahí aparece la diferencia: de un lado los proyectos avanzan; de este, demasiadas veces terminan en anuncios, demoras o explicaciones sobre por qué no pudieron hacerse.”**

Es una diferencia de gestión.

Melella lleva casi siete años gobernando Tierra del Fuego. En marzo volvió a explicar que la Provincia había perdido en términos reales alrededor de un 9% de coparticipación nacional y que la recaudación propia había caído un 20% en dos años. Son datos que describen un problema económico real.

Pero gobernar no es solamente describir correctamente los problemas.

Para eso alcanza un informe.

Un gobernador está para encontrar salidas.

Y allí es donde el discurso empieza a agotarse. Porque si cada dificultad termina siempre explicada por una decisión de Nación, por la caída del consumo, por la coparticipación o por la situación económica nacional, tarde o temprano la explicación deja de ser un diagnóstico y se convierte en una excusa.

Peor todavía: se corre el riesgo de **romantizar la crisis**.

Hacer de tener menos una virtud. De resistir, una política económica. De buscar culpables, una forma de gestión.

La pobreza no tiene nada de romántico.

Tampoco perder un empleo, cerrar un comercio o ver cómo una provincia con recursos extraordinarios continúa dependiendo de lo que ocurra a cuatro mil kilómetros.

Tierra del Fuego necesita inversiones. Pero no cualquier inversión

Necesita capital sustentable, responsable, con controles ambientales exigentes, reglas claras, capacitación y empleo local. Inversiones capaces de permanecer durante décadas y transformar recursos fueguinos en producción fueguina.

Eso también es cuidar la provincia.

Porque cuidar el viento no significa limitarse a mirarlo.

Cuidar el mar no significa renunciar a producir.

Y defender nuestros recursos tampoco puede convertirse en una excusa para que permanezcan eternamente en discursos sobre el enorme potencial que algún día podríamos aprovechar.

Chile tampoco tiene el futuro asegurado. Los US$11.000 millones de HNH todavía deberán superar etapas y, finalmente, convertirse en inversión real.

Pero mientras Magallanes discute cómo producir amoníaco verde, construir infraestructura portuaria y vender energía al mundo, Tierra del Fuego sigue repasando proyectos que alguna vez fueron presentados como el comienzo de una nueva matriz productiva.

Esa es la comparación que duele.

**El mismo viento. La misma Patagonia. Recursos extraordinarios a ambos lados. Dos maneras diferentes de enfrentar el futuro.**

De un lado intentan atraer miles de millones de dólares para producir durante las próximas décadas.

De este lado tenemos un gobierno que se ha vuelto demasiado bueno explicando por qué las cosas no salen.

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