Okupas contra okupas y la denuncia de usurpación en el Dos Banderas

La ocupación irregular producida hace menos de una semana en un sector del Dos Banderas y su denuncia por parte de habitantes de antigua data es la perfecta muestra de la teoría del "último okupa", que consiste en que el usurpador puede arrogarse la autoridad de juzgar a los que ocupan espacios públicos posteriormente. Con predios que hoy podrían ser ofertados, como se ha advertido en publicaciones de clasificados, en más de 300 mil pesos en lo que resulta un fabuloso negocio inmobiliario para unos pocos a través de la tala y la ocupación ilegal del espacio que es de todos, es paradójico que hayan pretendido erigirse en protectores del ambiente quienes han usurpado estos mismos espacios que hoy quieren reservar para sí.
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Los okupas expulsando y denunciando a otros okupas no es más que la reproducción a pequeña escala de lo que es parte de la historia: que hay barrios de Ushuaia que son resultado de ocupaciones irregulares que fueron obteniendo títulos de regularización por parte del Municipio o que nacieron como barrios de tránsito y espera. El Estado, al ir llegando tarde y con soluciones que constituían más bien parches, provocó que muchos barrios padecieran problemas de situación dominial, acceso a servicios, apertura de calles, entre otras dificultades.

No podemos dejar de remarcar que el hecho de que Ushuaia haya crecido de esta manera justifique cada nueva acción de vecinos que van a ocupar espacios públicos. Habla, en concreto, de la falta de soluciones y de la carencia de políticas públicas que tiendan a resolver el problema habitacional y todo lo que ello significa en pos de la ocupación racional, planificada, equilibrada con el ambiente y el paisaje y que considere el acceso a servicios de manera eficiente y eficaz. Hoy nos referimos a una ocupación irregular en Dos Banderas, habiendo recibido gacetillas oficiales que destacaban el operativo preventivo durante las fiestas navideñas. Pero cuando se avecine un próximo fin de semana largo la situación probablemente sea la misma: leeremos las mismas gacetillas y probablemente cuando se evapore el humo de las medidas espasmódicas y esporádicas, nos indignaremos con una nueva ocupación masiva en un sector que puede ser Dos Banderas o cualquier otro. El cuento de nunca acabar. Un deja vu singular que nos interpela como colectivo social en torno a la sustentabilidad de las políticas y la viabilidad de nuestra condición de "socios" en una comunidad llamada Ushuaia.