El acuerdo de Bertone con Nación, AFARTE y la UOM, es el germen de la tormenta perfecta

El acuerdo que este lunes firmaron la gobernadora Rosana Bertone, el ministro de Industria de la Nación, Francisco Cabrera, representantes de la industria electrónica fueguina y de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) representa un acto de hipocresía que raya lo grotesco. Trasladándolo a un lenguaje cinematográfico, la eliminación de impuestos internos del ministro de Hacienda de la Nación, Nicolás Dujovne representaba la muerta rápida de la industria, mientras el acuerdo de hoy es morir con una lenta agonía que irá carcomiendo lenta pero firmemente el tejido social. Congelar salarios por dos años, reducir progresivamente los impuestos y "bajar" costos de producción de la industria sin una prórroga del subrégimen de promoción industrial a partir de 2023, es, en esencia, la nada misma. Es atenuar la agonía: el final es el mismo.
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Desde el momento en que el presidente del Banco Central, Federico Sturzenneger, admite que las metas de inflación deben ser revisadas periódicamente pues dibujan intenciones que no tiene correlato con la realidad de la inflación que se advierte en índices oficiales, el congelamiento de salarios resulta ser una variable más de ajuste contra quienes más sufren los efectos de la suba generalizada de precios. Reducir progresivamente los impuestos internos representa atenuar el impacto que ya todos prevén, sólo que no será brusco, pero no por ello menos cruento para la economía fueguina. Con respecto al compromiso de bajar los costos de producción, no debemos olvidar que para obtener los beneficios del subrégimen de promoción industrial, los bienes producidos deben tener un costo final con un determinado porcentaje a partir de incorporación de costos locales: esto es, la producción del telgopor, el cartón, los manuales de uso y demás componentes que son resultado del trabajo de los fueguinos. Sin embargo, un porcentaje de ese costo total es el salario que perciben los trabajadores, de lo que se puede inferir que cuando se piden bajar los costos de producción, se habla, entre otras cosas, de poner al salario como una variable a ajustar. A todo esto debemos sumar que es imposible bajar los costos mediante inversión en bienes de capital a mediano y largo plazo, ya que tanto el subrégimen de promoción industrial como el de exención impositiva vencen en 2023, por lo que resulta infructuoso reclamar cualquier tipo de inversión a la industria ya que para eso debe ofrecerse un marco de estabilidad, seguridad jurídica y certeza de poder usufructuar beneficios, algo imposible dado que todo gasto a futuro será inútil porque el subrégimen caduca en pocos años.

En resumidas cuentas, el acuerdo de hoy es un aporte más del gobierno de la provincia en la confección de una bomba que, salvo una administración digna de un gran estadista, difícilmente pueda desactivar la gestión que asuma el 17 de diciembre de 2019. El endeudamiento al que nos somete Bertone en dólares y a tasas perjudiciales, la baja de actividad producto del acuerdo firmado esta tarde y que repercutirá en la economía, una serie de carencias sociales que se irán agravando a medida que se adviertan más concretamente los efectos de esta política en pro de la recesión y un gasto político que sigue sin contemplar la realidad del vecino de a pie, es la tormenta perfecta a la que nos acercamos inexorablemente.

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