Lanata: "Macri se parece más a un gobierno de transición que uno fundacional"

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El pasado, presente - La distancia entre la macro y la microeconomía es la que crea el estado de ánimo. El Gobierno, a la vez, la fomenta: son robots citando números. Es cierto, los números dan, pero lo que no dan es la realidad. Si nos preocupan más los números que la vida terminaremos teniendo una muerte perfecta. El ministro Nicolás Dujovne, antes de anunciar el fin de la recesión, tendría que haber recorrido una o dos calles comerciales. Algo similar sucede con el desempleo: se construye empleo, pero no se ve. Sí se ven los despidos de Sancor, aunque fueran provocados por errores de la misma empresa. Condenado a una especie de caja automática que avanza y retrocede, el último retroceso del Presidente sobre Avianca fue casi desolador. Empecé a pensar: "¿Si retrocede, será porque es culpable?”. No tengo un solo elemento como para afirmarlo, pero tampoco podría decir lo contrario. La semana pasada pedimos en esta columna que la sociedad conozca la totalidad de los bienes del Presidente. Al menos, para evitar las sorpresas.
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- ¿Macair se vendió durante la presidencia actual?, le pregunté a un ministro esta semana en la radio.

- Sí.

- ¿El Presidente tiene participación en la empresa?

-No

- ¿Y de quién es?

- De la familia Macri.

- No entiendo.

- Sí, de la familia Macri.

- ¿Pero el presidente no es parte de su familia?

¿No sería mejor que el público contara con información concreta y documentada para poder evaluar por sí mismo?

El paro de los maestros y la marcha de la CGT -no hubo una tan numerosa desde los años de Ubaldini, allá por la década del 80 durante la presidencia de Alfonsín- muestran que tenemos un presente rodeado de pasado. Hay quienes, en el gobierno, se frotan las manos con esto: alegrarse es peligroso, porque es cierto que se ve el pasado. Pero el futuro está aún por construir, hay a lo sumo un cartel de obra.

El pasado está presente porque es el gobierno el que lo convalida negociando con él. A la hora de buscar resultados, el futuro quedo afuera. Los peronismos se han lanzado ahora a cuestionar de raíz el poder de Macri, como si no hubiera ganado una elección de cuatro años. El pedido de juicio político firmado por Gioja por el Correo muestra que, para lograr esa tarea, no les importa llegar a la cima del ridículo. El gobierno, a la vez, parece no entender que el poder se pierde si no se ejerce y muchas veces los retrocesos y el gradualismo los transforman en autores de sus propias trampas.

¿Y el cambio cultural? ¿Y la nueva Argentina? ¿Y Candela? ¿Y la moto? Hoy, a menos de la mitad de su mandato, la administración de Macri se parece más a un gobierno de transición a que uno fundacional. Conscientes del problema, trabajan en una especie de relanzamiento. Sería importante que recuerden, antes de hacerlo, que el problema no son los anuncios sino los resultados.

Clarín

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